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¿Por qué la insulina que me inyecto ya no me está funcionando?


Para entrar de lleno en este tema, primero recordemos que la insulina es una hormona que produce el páncreas de manera natural y que desempeña funciones vitales en nuestro cuerpo.


¿Qué funciones vitales? Por ejemplo, permitir que la glucosa o azúcar en sangre, entre a las células y se convierta en energía. Sin embargo, cuando se vive con diabetes, la secreción de insulina puede ser prácticamente nula, como en el caso de diabetes tipo 1, o puede ser deficiente, además de existir una resistencia a su acción, como es el caso de diabetes tipo 2. Por esto llega a ser necesario obtenerla por algún otro medio, como suelen ser las inyecciones.


¿Cómo se obtiene la insulina que me inyecto? La insulina que podemos adquirir en las farmacias es elaborada combinando el gen humano para la insulina con bacterias o levaduras, lo cual provoca que estas produzcan insulina humana, que después es extraída y purificada.


Existen diferentes razones por los que la insulina que se administra exógenamente deja de funcionar correctamente o no funciona en absoluto, algunas que destacan son: la fecha de caducidad, un almacenamiento incorrecto, una dosis inadecuada y una mala técnica de aplicación. Así que en esta ocasión vamos a desglosar cada uno de estos aspectos, para que puedas identificar si necesitas mejorar alguno de ellos:


FECHA DE CADUCIDAD


Es de gran importancia verificar la fecha de caducidad de cada frasco de insulina que adquirimos, ya que su efecto comienza a disminuir una vez llegado este momento. Por otra parte, una vez que se ha abierto el frasco es importante utilizarlo es un rango de 4 a 6 semanas, ya que de igual manera va perdiendo su potencia con el paso del tiempo. Incluso si sobrara insulina es importante desecharla llegado este plazo, para evitar consecuencias negativas en el manejo de la diabetes.


APARIENCIA


La apariencia de la insulina también es muy importante. Todas las insulinas deben verse transparentes, sin sedimentos, grumos ni color amarillento. La única que tiene un aspecto lechoso es la insulina NPH, pero de igual manera no debe presentar ninguna de las características anteriores. Cuando algún frasco no tiene la apariencia correcta debe desecharse por completo, ya que la eficacia también se verá alterada.


ALMACENAMIENTO


Existen cuidados especiales que se deben tener con la insulina antes de utilizarla y después de abrirla. La insulina es muy sensible a temperaturas extremas y cuanto más larga es la exposición al frío o calor intenso, menos eficaz se vuelve. Los frascos nuevos deben permanecer en refrigeración a una temperatura entre 2 y 8ºC. Es muy importante guardarla en el segundo o tercer piso del refrigerador, ya que si se coloca muy cerca del congelador pueden formarse cristales y ésta perderá su eficacia.


Por otra parte, tampoco es recomendable guardarla en la puerta del refrigerador, ya que este sitio es el que más cambios de temperatura sufre a lo largo del día por el constante abrir y cerrar de puerta. Si la mantenemos en el segundo o tercer piso y bien aislada en un recipiente cerrado, no habrá problemas con su eficacia y se disminuirán en gran medida las probabilidades de romper o contaminar el frasco.


Una vez abierto el frasco no es necesario guardarlo en el refrigerador, siempre y cuando se mantenga a una temperatura menor a 30ºC. Es fundamental que tanto nueva como abierta se encuentre en un lugar fresco, protegida de los rayos del sol y de los cambios de temperatura extremos. Si se piensa transportarla a otro lugar existen estuches especiales o hieleras con cojines de gel congelantes que pueden mantenerla fresca hasta el destino final. En estos casos es importante no colocarla directamente sobre el hielo para evitar su congelación.


DOSIS


El único profesional que está capacitado para prescribir el régimen de dosis de insulina es el médico, por lo que su indicación no debe alterarla nadie más. Existen dos formas de liberación de insulina por el páncreas:


· Liberación basal: ayuda a mantener los niveles de glucosa estables durante todo el día y se libera todo el tiempo en cantidades diferentes.

· Liberación pulsátil: se produce por la ingestión de alimentos


El tratamiento para las personas con diabetes que necesitan de insulina puede incluir ambos tipos de insulina o solamente una de ellas para tratar de imitar lo que hace el páncreas.


Existen distintas opciones para aplicarla, las cuales tienen sus respectivas ventajas y desventajas, lo importante es encontrar aquella que más se adapte a tu estilo de vida y nivel socioeconómico. Entre estas opciones están las plumas de aplicación de insulina, las jeringas para insulina y las microinfusoras.


Para determinar si la dosis de insulina prescrita es adecuada o no hay que realizar un constante automonitoreo, sobre todo antes de las comidas y dos horas después de ellas, y llevar un registro para que el médico pueda revisarlo en cada consulta. De esta manera se puede evaluar si el tratamiento está siendo efectivo.


TÉCNICA DE APLICACIÓN


Es esencial contar con una buena técnica de aplicación de insulina para un tratamiento exitoso. Uno de los errores más comunes es la falta de rotación de los puntos de inyección.


Si siempre se inyecta en exactamente el mismo punto pueden desarrollarse bultos debajo de la piel, que son una acumulación de grasa y tejido cicatricial. A esta complicación se le conoce como lipohipertrofia y puede llegar a alterar la absorción de insulina, provocando a su vez subidas y bajadas en los niveles de glucosa.


La lipohipertrofia también puede surgir por la reutilización constante de agujas, por lo que se recomienda cambiarlas después de un solo uso o, en caso de no ser posible, no usarlas más de 3 veces seguidas. En caso de reutilizarlas es muy importante tener especial cuidado y procurar que no toquen ningún objeto o superficie que pueda contaminarlas.


A continuación, se describe la técnica correcta de inyección de insulina:


1. Lavarse las manos con agua y jabón. Limpiar la zona donde se va a inyectar con un algodón mojado con alcohol y esperar a que seque.

2. Tomar la piel entre los dedos pulgar e índice para formar un pliegue. No soltar el pliegue hasta que se haya aplicado toda la insulina.

3. Sostener la jeringa de la misma manera como se toma un lápiz entre los dedos índice, medio y la yema del dedo pulgar.

4. Insertar la aguja en el pliegue formado entre los dedos, en un ángulo de 45º cuando se trata de un niño o de 90º cuando se trata de un adulto.

5. Introducir la aguja rápidamente, jalar un poco el émbolo para asegurarse que no haya algún vaso sanguíneo pinchado. Empujar suavemente el émbolo hasta que toda la insulina haya pasado. Contar hasta diez para asegurarse de que toda la insulina fue administrada.

6. Sacar la aguja en la misma dirección que se introdujo, soltar el pliegue y presionar suavemente con un algodón mojado con alcohol.


El punto del cuerpo en el que se inyecta la insulina influye en los niveles de glucosa, ya que según el lugar utilizado es la velocidad con la que ingresa la insulina al torrente sanguíneo. Sea cual sea el sitio donde se aplicará la inyección, se debe ir rotando dentro de la zona elegida de tal forma que pasen algunos días antes de volver a inyectar el mismo sitio.


Estas son las razones más frecuentes por las que el tratamiento con insulina deja de funcionar con la misma eficacia que antes, más no las únicas. Sea cual sea tu situación es muy importante que lo platiques con tu médico y/o educador en diabetes, ya que ellos pueden orientarte en cómo solucionarlo.


No dejes pasar el tiempo, ya que, si el tratamiento no está funcionando correctamente, puede haber consecuencias a largo plazo.


Elaborado por Educadora en Diabetes Angélica Macías Guzmán


Bibliografía

· Ezkurra Loiola, P. Intensificación del tratamiento con insulina. Transición de pautas. Diabetes Práctica 2017;08(Supl Extr 4):1-24. doi: 10.26322/2013.7923.1505400427.03.

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· American Diabetes Association. (2013). Almacenamiento de insulina y manejo seguro de jeringas. Disponible en: http://archives.diabetes.org/es/vivir-con-diabetes/tratamiento-y-cuidado/medicamentos/insulina/almacenamiento-de-insulina-y.html

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· Backhoff Allard, E. Rivera Hernández, N. (2018). Viviendo sanamente con diabetes. Asociación Mexicana de Diabetes.


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