Corazón, riñones y metabolismo: por qué cuidar uno también es cuidar a los demás


LNG EDC Angélica Macías Guzmán
Cuando pensamos en nuestra salud, es común imaginar cada problema por separado: la glucosa por un lado, la presión arterial y el colesterol por otro, y la salud de los riñones como un tema completamente diferente. Sin embargo, nuestro organismo no funciona de esa manera.
El corazón, los riñones y el metabolismo están estrechamente relacionados. Por eso, actualmente se habla cada vez más de un enfoque cardio-renal-metabólico, que busca entender la salud como un sistema y no como un conjunto de órganos aislados.
Este enfoque reconoce que condiciones como la diabetes tipo 2, la obesidad, la hipertensión arterial, las alteraciones del colesterol, la enfermedad cardiovascular y la enfermedad renal pueden coexistir, compartir factores de riesgo e influirse entre sí.
¿Qué significa cardio-renal-metabólico?
El nombre puede parecer complicado, pero la idea es sencilla. Cardio se refiere al corazón y al sistema cardiovascular. Renal hace referencia a los riñones, órganos encargados, entre otras funciones, de filtrar la sangre y ayudar a mantener el equilibrio de líquidos y sustancias en el organismo. Metabólico se relaciona con procesos como la regulación de la glucosa, los lípidos y el peso corporal.
Estos tres componentes están conectados.
Por ejemplo, mantener niveles elevados de glucosa durante mucho tiempo puede dañar los vasos sanguíneos que permiten a los riñones filtrar la sangre. A su vez, cuando existe daño renal, aumenta el riesgo de presentar problemas cardiovasculares. Y cuando el corazón no funciona adecuadamente, también puede afectar la función de los riñones.
Esto ayuda a entender por qué una persona con diabetes no necesita prestar atención únicamente a su glucosa. También es importante vigilar otros factores.
Más que tratar enfermedades, se trata de prevenir complicaciones
Uno de los puntos más importantes de este enfoque es que no debemos esperar a tener síntomas para comenzar a cuidar nuestra salud.
En muchas ocasiones, las alteraciones de glucosa, presión arterial, colesterol o función renal pueden avanzar durante un tiempo sin producir molestias evidentes. Por eso, los controles de salud son una herramienta fundamental para detectar cambios de manera oportuna.
La prevención también implica identificar factores de riesgo y actuar sobre aquellos que sí podemos modificar. Alimentarnos de manera equilibrada, realizar actividad física, evitar el sedentarismo, mantener un peso saludable y dar seguimiento a nuestros niveles de glucosa, presión arterial y colesterol son acciones que pueden beneficiar a más de un sistema al mismo tiempo.
Por ejemplo, una alimentación que incluya verduras, frutas enteras, leguminosas, cereales integrales, proteínas y grasas saludables puede formar parte de un patrón de alimentación favorable para la salud metabólica y cardiovascular. Si existe exceso de peso, una pérdida moderada también puede contribuir a disminuir el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2; incluso una reducción de alrededor de 5 a 7% del peso corporal puede ser beneficiosa en personas con prediabetes.
¿Qué puedo hacer para cuidar mi salud cardio-renal-metabólica?
No necesitas transformar toda tu vida de un día para otro. Algunas acciones sencillas pueden formar parte de un cuidado integral:
Conoce tus números
Pregunta a tu equipo de salud cuáles son tus metas de glucosa, presión arterial y colesterol, y cada cuánto tiempo debes evaluar tu función renal. No todos necesitamos los mismos estudios ni con la misma frecuencia, por lo que el seguimiento debe individualizarse.
Muévete más
La actividad física regular beneficia diferentes aspectos de la salud. Como referencia, para la prevención de diabetes tipo 2 se recomienda procurar al menos 150 minutos de actividad física moderada a la semana y evitar permanecer sentado durante periodos prolongados.
Cuida tu alimentación sin buscar perfección
Prioriza alimentos que aporten fibra, vitaminas, minerales y otros nutrientes, como verduras, frutas enteras, leguminosas y cereales integrales, además de fuentes adecuadas de proteína y grasas saludables. La alimentación debe adaptarse a las necesidades de cada persona.
No ignores la presión arterial.
Una presión arterial elevada puede afectar tanto al corazón como a los riñones. Si tienes hipertensión, sigue el tratamiento indicado y realiza el seguimiento correspondiente.
Dale importancia a tus riñones
La enfermedad renal puede desarrollarse sin síntomas evidentes durante etapas tempranas. Si tienes diabetes, hipertensión u otros factores de riesgo, pregunta a tu equipo de salud si necesitas realizar estudios para evaluar tu función renal.
No te enfoques solamente en el peso
El peso corporal es solo uno de los componentes de la salud metabólica. También importan la alimentación, la actividad física, la presión arterial, la glucosa, los lípidos, el sueño y otros factores relacionados con el bienestar.
Cuidar tu salud es ver el panorama completo
El enfoque cardio-renal-metabólico nos invita a cambiar una idea: no tenemos un corazón por un lado, unos riñones por otro y un metabolismo completamente independiente. Todo está conectado.
Por eso, cuando cuidamos nuestra glucosa, también estamos contribuyendo a proteger nuestros vasos sanguíneos. Cuando mantenemos nuestra presión arterial en rangos adecuados, ayudamos a cuidar tanto al corazón como a los riñones. Cuando mantenemos una alimentación equilibrada y nos mantenemos activos, podemos beneficiar diferentes aspectos de nuestra salud al mismo tiempo.
En México, los Protocolos Nacionales de Atención Médica (PRONAM) incluyen una ruta de integración para el síndrome cardio-renal-metabólico que propone un tamizaje cruzado: cuando se identifica una alteración, buscar también otras relacionadas.
La idea no es vivir preocupados por cada número o convertir nuestra salud en una lista interminable de estudios. Se trata de entender que muchas de las condiciones que afectan a nuestro corazón, nuestros riñones y nuestro metabolismo están relacionadas y que, cuando las detectamos a tiempo, tenemos más oportunidades de actuar.
Bibliografía
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