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El proceso de duelo en la diabetes



Elaboró: Dra. ED. Marcela E. Vega G.


Seguramente has escuchado sobre el duelo, cuando nos enfrentamos a la pérdida de un ser querido, pero ¿sabías que el proceso de duelo puede presentarse ante cualquier pérdida?

Duelo proviene del latín dolus, que significa sufrir, doler, penar, y se refiere al proceso dinámico de adaptación emocional que sigue a cualquier pérdida, es decir, el duelo se presenta cuando perdemos a un ser querido a causa de la muerte, pero también se presenta cuando perdemos un trabajo, una amistad, a una pareja o nuestra salud, como es el caso de la diabetes y otras enfermedades crónicas (1)


Cualquier persona, al recibir el diagnóstico de una enfermedad crónica, por ejemplo, diabetes, puede enfrentarse a un sentimiento de pérdida de la salud, lo cual la llevará a entrar en este proceso de duelo para lograr la adaptación al cambio y lograr aceptar el diagnóstico (1).


El duelo es un proceso que no se realiza de un día para otro, lleva su tiempo y para cada persona es diferente. En general dura entre seis meses y dos años e inicia desde el momento en el que se produce la pérdida y finaliza cuando esta se supera. Superarlo no significa que la situación se olvidó o que ya no existe, simplemente se supera para entonces seguir adelante, es decir, el duelo es un proceso de adaptación y no es malo, sino por el contrario, es un proceso necesario para continuar con la vida, pero viviéndola ahora con una nueva situación que supondrá nuevos retos, por ejemplo, la diabetes.


El duelo puede manifestarse con algunos síntomas, los más comunes son:


  • Emociones: Tristeza, enojo, angustia, apatía, culpa, impotencia, extrañeza con respecto a sí mismo o ante el mundo habitual.

  • Sensaciones físicas: Debilidad, falta de energía.

  • Cogniciones: Incredulidad, confusión, preocupación, rumiaciones.

  • Conductas: Trastornos del sueño, dificultad para concentrarse, cambios la alimentación, aislamiento, llanto. (3)


El duelo se compone de cinco etapas desde su inicio:


  1. Negación

  2. Ira

  3. Negociación o pacto

  4. Depresión

  5. Aceptación


Estas etapas no necesariamente se presentan en ese orden y cada persona vive el proceso de duelo de diferente manera. En el proceso de duelo no se entra y se sale de cada etapa de una forma lineal, se puede atravesar una etapa, luego otra y retornar a la primera.


Negación


Esta primera etapa del duelo es de ayuda para sobrevivir a la pérdida. En esta etapa el mundo puede parecer absurdo y opresivo y parece que la vida no tiene sentido. La persona se encuentra conmocionada y niega los hechos, sin embargo, esta conmoción y negación son de ayuda para afrontar la situación y sobrevivir. La negación ayuda a dosificar el dolor de la pérdida (2).


La persona puede pensar cosas como: “Estoy bien”, “Tal vez el doctor se equivocó”, “Debe haber un error en mis resultados”.



Ira


La ira es una etapa necesaria en el proceso del duelo. Se tiene que estar dispuesto a sentir la ira y, cuanto más auténticamente se sienta, antes comenzará a disiparse y antes se superará. En esta etapa la ira puede manifestarse hacia uno mismo, pero también hacia otras personas, por ejemplo, hacia el médico, hacia algún familiar o hacia Dios.


La persona puede pensar cosas como: “¿Por qué tuvo que pasarme esto a mí?”, “¿Qué hice para merecer esto?”, “¿Por qué Dios me hace esto?”.



Negociación o pacto


La negociación permite creer que es posible restaurar el orden en el caos que nos rodea y va cambiando con el tiempo. En esta etapa la mente modifica los acontecimientos pasados mientras explora todo lo que se podría haber hecho y no se hizo. Parece que haríamos cualquier cosa con tal de que no suceda lo que está sucediendo. Después de una pérdida, la negociación puede adoptar la forma de una tregua temporal, pero al final, la mente llegará a la misma conclusión: la realidad de vivir con diabetes.


La persona puede pensar cosas como: «Por favor, Dios, haré lo que sea para recuperar mi salud».



Depresión


En esta etapa aparece una sensación de vacío y el duelo entra en nuestra vida a un nivel más profundo, permanecemos con una intensa tristeza y nos preguntamos si tiene sentido seguir adelante, pues parece que la vida no tiene sentido. La persona no querrá salir de la cama, estará irritable y no podrá concentrarse ni preocuparse por nada. Como las demás, esta etapa de duelo no será eterna, solo es una respuesta normal y adecuada ante la pérdida.


La persona puede pensar cosas como: “Nunca estaré bien”, “no vale la pena nada de lo que hago”, “No sé para qué me esfuerzo”.



Aceptación


En esta etapa se acepta la nueva realidad -vivir con diabetes- y se reconoce como una situación permanente. No necesariamente uno se siente bien o se está de acuerdo o feliz, simplemente se acepta y aprendemos a vivir con ella. Las cosas han cambiado para siempre y es necesario readaptarnos.


La persona puede pensar cosas como: “Sé que tengo una condición que implica hacer muchos cambios, pero estoy dispuesto(a) a realizarlos”.


Duelo complicado


El duelo podría no resolverse dentro del rango de tiempo esperado, lo que se llama “duelo complicado”. Se podría hablar de duelo complicado cuando:


  • Es persistente y hay disminución del anhelo por la vida que antes se tenía.

  • Hay deterioro en las relaciones.

  • No hay intención de adaptarse a nuevos roles y tareas.

  • Hay pérdida del trabajo.

  • Se deteriora la salud.

  • Hay problemas emocionales severos.


Pero también hay algunas barreras que impiden enfrentar el duelo, como son:


  • Un muro de silencio, cuando sus seres queridos evitan cualquier conversación relacionada con el tema.

  • La falta de interés, cuando a la persona no se le pregunta sobre su bienestar y si se hace, suele ser de forma superficial;

  • Consejos que no ayudan, como: “Es hora de que sigas adelante”, “Deja atrás la tristeza”, “no llores”, “échale ganas”.

  • Autoestigmatización: pensar que otros me están juzgando o condenando.


Recomendaciones:


  • Considerar la dificultad como un reto: Es necesario superar el obstáculo ya que es una barrera que se interpone entre nosotros y nuestras metas. La satisfacción está en superar la dificultad.


  • Percibir la dificultad como una oportunidad: Aunque no parezca, las dificultades son oportunidades para crecer y reconocer el sentido que tiene la vida.


  • Considerar la diabetes no solo como un reto, sino como una oportunidad para cambiar hábitos, mejorar la calidad de vida y cuidar más de la salud. Está llegando el momento de reorganizar nuestra vida y de adaptarnos a vivir con diabetes.


  1. Backhoff, E., Rivera, N. (2018). Viviendo sanamente con diabetes (Primera edición). Asociación Mexicana de Diabetes, A.C.

  2. Kübler-Ross, E., Kessler, D., & Navarro, G. S. (2016). Sobre el duelo y el dolor (1a ed.). Luciérnaga CAS.

  3. Worden, William J., citado en Cruz Gaitán, José I., Reyes O., Michel. A., Corona Ch., Zenyazenn I. Duelo: Tratamiento basado en la terapia de aceptación y compromiso (ACT). Editorial Manual moderno, México, 2017.

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