Vacunas y diabetes: más que vacunas especiales, un esquema completo
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LNG EDC Angélica Macías Guzmán
Las vacunas son una de las herramientas más efectivas para prevenir enfermedades
infecciosas. Cuando una persona vive con diabetes, mantener el esquema de vacunación actualizado cobra una importancia especial.
A diferencia de lo que muchas personas creen, la diabetes no requiere vacunas“especiales” o diferentes al resto de la población. Lo más importante es asegurarse de tener todas las vacunas recomendadas según la edad y el estado de salud. Esto se debe a que algunas infecciones pueden provocar complicaciones más serias en personas con diabetes y, además, durante una enfermedad infecciosa el manejo de la glucosa puede volverse más difícil.
¿Por qué las infecciones pueden afectar más cuando hay diabetes?
La diabetes puede influir en la forma en la que el sistema inmunológico responde a algunas infecciones, especialmente cuando los niveles de glucosa se mantienen elevados durante periodos prolongados. Cuando una persona con diabetes se enferma, pueden presentarse varios factores que complican el manejo de su glucosa, por ejemplo:
Elevación de la glucosa debido al estrés que provoca la infección.
Cambios en el apetito o en la alimentación.
Mayor riesgo de deshidratación.
Posible necesidad de ajustar medicamentos o insulina.
Por ello, prevenir infecciones es parte del cuidado integral de la diabetes, y la vacunación es una herramienta clave para lograrlo.
Vacunas que es importante revisar si vives con diabetes

Aunque no existe un esquema exclusivo para diabetes, hay algunas vacunas que los profesionales de la salud suelen revisar con especial atención en personas que viven con esta condición.
Vacuna contra influenza: Se recomienda una dosis cada año. La influenza puede aumentar los niveles de glucosa y favorecer complicaciones como
hospitalización o infecciones respiratorias graves, por lo que la vacunación anual es
una medida preventiva importante.
Vacuna contra neumococo: Esta vacuna protege contra infecciones causadas por la bacteria Streptococcus pneumoniae, como neumonía, meningitis o infecciones en la sangre. Dependiendo de la edad y del historial de vacunación, el esquema puede incluir una o más dosis o refuerzos indicados por el profesional de salud.
Vacuna contra hepatitis B: La hepatitis B es una infección viral que afecta el hígado. Se recomienda verificar si se cuenta con el esquema completo, especialmente en adultos que no fueron vacunados durante la infancia. Esto es relevante porque algunas situaciones relacionadas con la atención médica pueden aumentar el riesgo de exposición al virus.
Vacuna contra tétanos, difteria y tosferina (Td o Tdap): Esta vacuna protege contra tres enfermedades bacterianas: tétanos, difteria y tosferina. En la edad adulta se recomienda recibir refuerzos periódicos, generalmente cada 10 años. En algunos casos se recomienda aplicar una dosis de Tdap en lugar de Td, especialmente si no has recibido previamente la vacuna que incluye protección contra tosferina.
Vacuna contra COVID-19: Las vacunas contra COVID-19 ayudan a reducir el riesgo de enfermedad grave, hospitalización y complicaciones. Las personas que viven con diabetes pueden presentar mayor riesgo de complicaciones si adquieren esta infección, por lo que se recomienda mantener el esquema de vacunación actualizado, incluyendo refuerzos cuando sean indicados por las autoridades de salud. Las recomendaciones pueden cambiar con el tiempo, por lo que es importante consultar las indicaciones vigentes según la edad y los factores de riesgo.
Vacuna contra herpes zóster
El herpes zóster, también conocido como “culebrilla”, es una enfermedad causada por
la reactivación del virus de la varicela. Esta vacuna se recomienda principalmente en adultos mayores, ya que el riesgo de desarrollar herpes zóster aumenta con la edad. La enfermedad puede provocar dolor intenso y complicaciones como neuralgia postherpética, que causa dolor nervioso persistente en la zona donde aparece la erupción.
Mitos comunes sobre vacunas y diabetes

Algunas creencias pueden generar dudas sobre la vacunación en personas con diabetes.
“Las vacunas elevan la glucosa.”
Después de vacunarse puede haber una ligera elevación temporal de la glucosa debido a la respuesta del sistema inmunológico, pero suele ser transitoria.
“Si tengo diabetes es mejor evitar las vacunas.”
En realidad, ocurre lo contrario. La vacunación puede ayudar a prevenir infecciones que podrían desestabilizar el manejo glucémico.
“Si nunca me he enfermado de esas infecciones, no necesito vacunarme.”
Aunque una persona no haya tenido ciertas enfermedades infecciosas, eso no significa que no pueda adquirirlas en el futuro. Las vacunas funcionan precisamente como una medida preventiva, preparando al sistema inmunológico para reconocer y combatir el microorganismo antes de que cause una enfermedad grave. En personas que viven con diabetes, prevenir infecciones es especialmente importante, ya que una enfermedad puede provocar descompensaciones en los niveles de glucosa y aumentar el riesgo de complicaciones.
Si vives con diabetes, una buena práctica es revisar tu cartilla o historial de vacunación
durante tus consultas médicas. En muchos casos no se trata de aplicar vacunas nuevas, sino de confirmar que el esquema esté completo y actualizado. La vacunación, junto con la alimentación, el monitoreo de glucosa y la actividad física, forma parte de las acciones que ayudan a proteger la salud y prevenir complicaciones a largo plazo.
Bibliografía
Revista Diabetes. (2025). Recomendaciones actualizadas de vacunación en la
persona con diabetes. Disponible en:
actualizadas-de-vacunacion-en-la-persona-con-diabetes.pdf
American Diabetes Association. (s. f.). Diabetes y vacunas. Disponible en:







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