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Microbiota y diabetes: el intestino tambiƩn regula la glucosa

  • Foto del escritor: AsocMexDiabetes
    AsocMexDiabetes
  • hace 3 horas
  • 4 Min. de lectura

LNG EDC AngƩlica Macƭas GuzmƔn


Durante mucho tiempo se pensó que la regulación de la glucosa dependía únicamente

del pÔncreas, la insulina y la alimentación. Sin embargo, en los últimos años ha surgido

un protagonista clave en esta historia: la microbiota intestinal.


Hoy sabemos que el intestino no solo digiere alimentos, sino que también participa activamente en el control metabólico, la inflamación y la regulación de la glucosa. Entender esta relación abre nuevas oportunidades para mejorar el autocuidado en quienes viven con diabetes.


¿Qué es la microbiota intestinal?


La microbiota intestinal es el conjunto de microorganismos (principalmente bacterias) que viven en nuestro intestino. Cada persona tiene una composición única, influenciada por factores como alimentación, uso de antibióticos, estrés, actividad física y edad. Cuando esta comunidad estÔ en equilibrio, contribuye a la salud. Cuando se altera (lo que se conoce como disbiosis), puede afectar múltiples procesos del cuerpo, incluyendo el metabolismo de la glucosa.


¿Cómo se relaciona con la diabetes?

La microbiota influye en la diabetes a travƩs de varios mecanismos:

1. Regulación de la glucosa

Dentro del intestino viven bacterias ā€œbuenasā€ que ayudan a procesar algunos alimentos,

especialmente la fibra. Cuando lo hacen, producen sustancias llamadas Ɣcidos grasos de cadena corta.


Estas sustancias tienen efectos muy positivos en el cuerpo, entre ellos ayudan a que la insulina funcione mejor, es decir, que las células puedan usar la glucosa de forma mÔs eficiente. Cuando esto pasa, los niveles de glucosa en sangre tienden a ser mÔs estables. En pocas palabras: una microbiota saludable puede ayudar a que el cuerpo maneje mejor el azúcar.


2. Inflamación

Cuando la microbiota estĆ” en equilibrio, ayuda a mantener al cuerpo en un estado

saludable. Pero cuando se altera (por ejemplo, por una alimentación baja en fibra o alta

en ultraprocesados), puede favorecer la inflamación. No se trata de una inflamación

visible como cuando hay una herida, sino de una inflamación silenciosa y constante

dentro del cuerpo.


Este tipo de inflamación estÔ muy relacionada con la resistencia a la insulina, que ocurre cuando el cuerpo ya no responde tan bien a esta hormona. Con el tiempo, esto puede dificultar la regulación de la glucosa y contribuir al desarrollo de diabetes tipo 2.


3. Integridad intestinal

El intestino funciona como una especie de ā€œfiltroā€ o barrera. Su trabajo es permitir el paso de nutrientes hacia la sangre, pero bloquear sustancias que podrĆ­an ser daƱinas.Cuando la microbiota estĆ” en buen estado, esta barrera se mantiene fuerte. Pero si hay desequilibrios, puede volverse mĆ”s ā€œpermeableā€ (a veces se le llama ā€œintestino permeableā€). Esto significa que ciertas sustancias no deseadas pueden pasar a la sangre, lo que activa respuestas inflamatorias en el cuerpo.


4. SeƱales hormonales

El intestino no solo digiere alimentos, también funciona como un órgano que envía señales al resto del cuerpo. Por ejemplo, produce hormonas como el GLP-1, que ayuda a regular la glucosa, aumentar la sensación de saciedad y favorecer la liberación de insulina.


La microbiota influye en cuÔnto y cómo se producen estas hormonas. Cuando hay un buen equilibrio de bacterias, estas señales funcionan mejor. Esto puede ayudar tanto en el control del apetito como en el manejo de la glucosa después de comer.


Diversos estudios han encontrado que las personas con diabetes tipo 2 suelen presentar:

  • Menor diversidad de microbiota

  • Menor cantidad de bacterias beneficiosas

  • Mayor presencia de bacterias asociadas a inflamación


Esto no significa que la microbiota cause directamente la diabetes, pero sí que forma parte del entorno metabólico que puede favorecer o dificultar su manejo.


ĀæSe puede mejorar la microbiota?

SĆ­, y aquĆ­ es donde entra el autocuidado. No se trata de soluciones rĆ”pidas ni de productos ā€œmilagroā€, sino de hĆ”bitos sostenidos:

Aumentar el consumo de fibra: La fibra alimenta a las bacterias buenas.

Algunas fuentes recomendadas son verduras (especialmente verdes), frutas enteras, leguminosas, avena y semillas.


2. Incluir alimentos prebióticos: Son tipos de fibra que estimulan el crecimiento de bacterias beneficiosas: ajo, cebolla, plÔtano, espÔrragos.


3. Consumir alimentos fermentados: Aportan microorganismos vivos: yogur natural , kéfir , chucrut , kombucha (con moderación y sin azúcares añadidos).

4. Mantener actividad fƭsica regular: El movimiento tambiƩn favorece una microbiota mƔs diversa y saludable.


5. Cuidar el sueƱo y el estrƩs: El intestino y el cerebro estƔn profundamente conectados mediante el eje intestino-cerebro.


Hablar de microbiota es recordar que el cuerpo funciona como un sistema interconectado. En diabetes, el manejo glucémico no depende únicamente de contar carbohidratos o usar medicamentos, sino también de factores como la salud digestiva, la calidad de la alimentación y el estilo de vida en general. Cuidar el intestino es, en realidad, otra forma de cuidar la glucosa.


La microbiota intestinal representa una pieza clave en el rompecabezas de la diabetes. Aunque aún hay mucho por investigar, la evidencia actual apunta a que mejorar la salud gastrointestinal puede tener un impacto positivo en la regulación de la glucosa y el bienestar general. Pequeños cambios sostenidos en la alimentación y el estilo de vida pueden marcar una gran diferencia.


BibliografĆ­a

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Topógrafos 7 PB, Col. Escandón, Alcaldía Miguel Hidalgo, C.P. 11800, CDMX

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