Tu decisión marca la diferencia. Inmunización para todos.
- AsocMexDiabetes

- hace 3 horas
- 5 Min. de lectura

Del 25 de abril al 2 de mayo de 2026, la Organización Panamericana de la Salud llevará a cabo la 24ª Semana de Vacunación en las Américas y, de manera simultánea, la 15ª Semana Mundial de la Inmunización. Esta iniciativa reúne a países y territorios de toda la región, junto con diversos aliados, bajo un mismo mensaje: “Tu decisión marca la diferencia. Inmunización para todos”, resaltando el papel individual y colectivo en la protección de la salud.
Cada año, esta campaña se integra a la Iniciativa para la Eliminación de Enfermedades, cuyo objetivo es eliminar, para el año 2030, más de 30 enfermedades transmisibles y condiciones relacionadas. De estas, al menos 11 pueden prevenirse mediante vacunación, lo que subraya la importancia de mantener y fortalecer las coberturas de inmunización.
Además, esta estrategia busca evitar retrocesos en los avances logrados en salud pública. La disminución en las tasas de vacunación puede favorecer el resurgimiento de enfermedades que anteriormente estaban controladas, lo cual representa un riesgo significativo para la población.
Por ello, es fundamental reducir las brechas de acceso a las vacunas, reforzar la confianza en ellas y prevenir brotes en todos los países, garantizando así una protección equitativa para todas las personas.

Inmunización ¿Qué es?
La inmunización es el proceso por el cual una persona adquiere protección frente a una enfermedad. Esto puede ocurrir de manera natural (al haber tenido contacto previo con el agente infeccioso) o mediante la aplicación de vacunas. Las vacunas ayudan a entrenar al sistema inmunológico para reconocer y combatir microorganismos que pueden causar infecciones.
La vacunación es una de las herramientas más simples, seguras y efectivas para prevenir
enfermedades antes de exponernos a ellas. Al aplicarse, las vacunas estimulan las defensas naturales del organismo, fortaleciendo la capacidad del cuerpo para responder ante infecciones específicas.
Su funcionamiento consiste en preparar a nuestro sistema inmunitario para producir anticuerpos, de manera similar a lo que ocurre cuando una persona se enferma. Sin embargo, a diferencia de la infección natural, las vacunas contienen versiones inactivadas o debilitadas de virus o bacterias, por lo que no provocan la enfermedad ni sus complicaciones.
La mayoría de las vacunas se aplican mediante inyección, aunque también existen algunas que se administran por vía oral o a través de la nariz.
Gracias a la inmunización, es posible prevenir enfermedades, secuelas graves e incluso la muerte. Entre las enfermedades prevenibles por vacunación se encuentran: cáncer cervicouterino, poliomielitis, sarampión, rubéola, parotiditis (paperas), difteria, tétanos, tosferina, hepatitis A y B, ciertas neumonías y meningitis bacterianas, COVID-19, influenza, varicela, diarreas por rotavirus, y muchas más.
Hay vacunas que solo es necesario administrarlas antes de viajar a determinados lugares, en zonas de riesgo o a quienes tienen riesgo alto de infectarse por motivos laborales.

En los últimos 50 años, las vacunas esenciales contra 14 enfermedades han permitido salvar al menos 154 millones de vidas.
¿De qué están hechas las vacunas?
Las vacunas están hechas de antígenos. Un antígeno es cualquier sustancia extraña que entra al cuerpo y que hace que el sistema inmunológico se active, es como una “señal de alerta” que le
indica al organismo que debe defenderse y producir anticuerpos para combatirla.
Los antígenos pueden presentarse como versiones inactivadas o debilitadas de virus o bacterias, fragmentos de estos microorganismos o como instrucciones genéticas que indican a nuestras células cómo producirlos. Su función es “entrenar” al sistema inmunológico para que reconozca al agente infeccioso y pueda responder de forma rápida y eficaz si vuelve a entrar en contacto con él en el futuro.
¿Cómo actúan las vacunas?
Las vacunas activan nuestro sistema inmunológico y provocan una respuesta de defensa que permite:
Identificar al agente invasor (como virus o bacterias).
Producir anticuerpos (defensas que el cuerpo genera para combatir infecciones)
Recordar al agente invasor y la forma de enfrentarlo, de modo que, si volvemos a entrar en contacto con él, el organismo pueda reaccionar rápidamente y eliminarlo antes de que cause enfermedad.
En otras palabras, las vacunas estimulan una respuesta inmunitaria de forma segura, sin necesidad de padecer la enfermedad ni exponerse a sus complicaciones.
Además, el sistema inmunológico tiene la capacidad de “memorizar” esta información. Después de recibir una o varias dosis de una vacuna, la protección puede durar muchos años, décadas o incluso toda la vida, dependiendo de la enfermedad.
Por esta razón, las vacunas son tan valiosas: no solo ayudan a controlar enfermedades, sino que las previenen. Las vacunas nos protegen a nosotros mismos y a las personas que nos rodean. Al vacunarnos ayudamos a que otras personas estén protegidas (ya que no todas pueden vacunarse (por la edad o por algunas enfermedades previas).
¿Las vacunas son seguras?

Sí. Las vacunas son seguras ya que son estudiadas e investigadas antes de usarse. Hay un programa de la OMS, en conjunto con gobiernos, fabricantes de vacunas, científicos y expertos
médicos, sobre seguridad de las vacunas. En dicho programa se monitorea la seguridad de las vacunas, lo que ayuda a garantizar que las vacunas sean seguras para las personas.
Las vacunas atraviesan un proceso de evaluación estricto y minucioso que incluye varias etapas de ensayos clínicos. Durante este proceso, las autoridades sanitarias analizan detalladamente los
resultados para asegurar que cumplan con altos estándares de seguridad y eficacia antes de autorizar su uso en la población. Una vez que la vacuna comienza a aplicarse, las autoridades de salud realizan un seguimiento continuo de su seguridad para identificar cualquier posible problema y actuar de manera oportuna. Si se presenta un evento adverso se recaba la información correspondiente y un grupo de especialistas analiza si existe relación con la vacuna o si se debe a otras causas.
La mayoría de las vacunas llevan usándose desde hace muchos años y cada año se administran de forma segura a millones de personas.
Las vacunas pueden tener efectos secundarios, pero estos suelen ser muy leves y de corta
duración, como dolor en el brazo o fiebre moderada. Aunque existe la posibilidad de que se
produzcan efectos secundarios más graves, se trata de algo muy poco frecuente. Es mucho más probable que una persona sufra un daño grave a causa de una enfermedad que de una vacuna.
Las vacunas pueden ocasionar algunas reacciones, pero por lo general son leves y temporales, como dolor en el sitio de aplicación o una fiebre ligera. En raras ocasiones pueden presentarse efectos más serios, aunque esto sucede muy poco. En comparación, el riesgo de complicaciones graves por contraer una enfermedad es mucho mayor que el asociado a la vacunación.
Las vacunas son una herramienta imprescindible para cuidar nuestra salud y la de quienes nos rodean. Son seguras, eficaces y han demostrado prevenir enfermedades graves a lo largo del tiempo.
Mantener el esquema de vacunación al día es una forma sencilla de protegernos, por lo que vale la pena revisarlo y acudir a los servicios de salud para completarlo cuando sea necesario.
Referencias
1. Organización Panamericana de la Salud. (s. f.). Semana de Vacunación en las Américas 2025. Recuperado el 25 de marzo de 2026, de https://www.paho.org/es/sva
2. Organización Mundial de la Salud. (s. f.). Vaccines and immunization: What is vaccination? Recuperado el 25 de marzo de 2026 https://www.who.int/es/news-room/questions-and-answers/item/vaccines-and-immunization-what-is-vaccination
3. Organización Mundial de la Salud. (2025, septiembre). Vaccines and immunization: Vaccine safety. https://www.who.int/es/news-room/questions-and-answers/item/vaccines-and-immunization-vaccine-safety







Comentarios