Diabetes y salud del corazón: amar también es cuidarlo
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- hace 2 horas
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LNG EDC Angélica Macías Guzmán

Febrero suele asociarse con corazones, flores y mensajes que celebran el amor y la
amistad. Es un mes que nos invita a pensar en vínculos, afecto y cuidado emocional.
Sin embargo, pocas veces hacemos una pausa para reflexionar sobre el corazón más
allá de lo simbólico. Amar también implica cuidar nuestro corazón en un sentido literal,
especialmente cuando hablamos de diabetes, una condición estrechamente
relacionada con la salud cardiovascular.
Hablar de diabetes y corazón no es para generar miedo, sino para generar conciencia.
Porque así como cuidamos nuestras relaciones, también podemos aprender a cuidar nuestro corazón con educación, pequeñas acciones cotidianas y decisiones que suman bienestar a largo plazo.
¿Qué relación existe entre la diabetes y la salud del corazón?

La diabetes se asocia con un mayor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, que hoy en día son una de las principales causas de muerte en
personas con diabetes. Esto ocurre porque mantener niveles elevados de glucosa en
sangre durante periodos prolongados puede dañar los vasos sanguíneos y los nervios que controlan el corazón. A este daño se pueden sumar otros factores como la hipertensión arterial, el colesterol elevado, el sobrepeso, el sedentarismo y el
tabaquismo.
Es importante aclarar que tener diabetes no significa que inevitablemente se desarrollará una enfermedad del corazón.
El riesgo existe, sí, pero también existen
muchas oportunidades de pr
evención y cuidado.
La diabetes se asocia con un mayor riesgo de desarrollar enfermedades
cardiovasculares, que hoy en día son una de las principales causas de muerte en
personas con diabetes. Esto ocurre porque mantener niveles elevados de glucosa en
sangre durante periodos prolongados puede dañar los vasos sanguíneos y los nervios
que controlan el corazón. A este daño se pueden sumar otros factores como la
hipertensión arterial, el colesterol elevado, el sobrepeso, el sedentarismo y el
tabaquismo.
Es importante aclarar que tener diabetes no significa que inevitablemente se
desarrollará una enfermedad del corazón. El riesgo existe, sí, pero también existen
muchas oportunidades de prevención y cuidado.
El corazón también se cuida con información
Uno de los primeros actos de amor propio es informarse. Conocer cómo está nuestra
salud cardiovascular permite tomar decisiones oportunas. En personas con diabetes,
esto incluye:
Monitorear la glucosa de manera regular y buscar mantenerla dentro de las
metas individualizadas.
Medir la presión arterial y dar seguimiento médico si se detectan cifras elevadas.
Revisar periódicamente los niveles de colesterol y triglicéridos.
Acudir a consultas médicas de seguimiento, incluso cuando todo parece estar
bien.
El manejo de la diabetes no se trata de perfección, sino de constancia. Cada dato es
una herramienta para cuidar tu corazón.
Cuidar el corazón también se construye en lo cotidiano
La alimentación juega un papel central en el manejo de la diabetes y en la protección
cardiovascular. Más que seguir dietas restrictivas, se trata de desarrollar una relación
consciente y equilibrada con la comida: priorizar verduras, frutas enteras, leguminosas
y cereales integrales; elegir grasas de mejor calidad como las del aguacate, aceite de
oliva, nueces y pescados; y moderar el consumo de ultraprocesados y azúcares
añadidos. Cuidar porciones y horarios, especialmente cuando se utilizan medicamentos
que influyen en la glucosa, también forma parte de este acto de amor diario. Comer
bien no es un castigo, es una inversión en salud.
El movimiento es otro pilar fundamental. El corazón es un músculo que se fortalece con
la actividad física regular, la cual mejora la sensibilidad a la insulina, ayuda a mantener
la glucosa en rangos adecuados y favorece la salud cardiovascular. No es necesario
realizar ejercicio extenuante: trotar, bailar o realizar una actividad que nos guste de
forma constante puede marcar una gran diferencia, sobre todo cuando se comparte con
personas cercanas.
Asimismo, cuidar nuestras emociones es cuidar nuestro corazón. El estrés crónico
puede afectar tanto la glucosa como la presión arterial, por lo que dormir bien, poner
límites, buscar espacios de descanso y pedir apoyo cuando los necesitamos son
prácticas clave. A esto se suma el seguimiento médico y el uso adecuado de
medicamentos, cuando están indicados. En conjunto, estos cuidados reflejan que el
amor propio también se expresa en decisiones que protegen nuestra salud a largo
plazo.
Recuerda que nuestro corazón no solo siente, también trabaja sin descanso para
mantenernos con vida. En personas con diabetes, merece una atención especial,
informada y compasiva. Este febrero, además de regalar palabras bonitas o detalles
simbólicos, regalémonos hábitos que protejan nuestra salud. Porque amar también es
acompañar, prevenir, informarse y cuidarse. Y porque el mejor gesto de amor hacia
nosotros mismos es apostar por una vida más larga, plena y con un corazón fuerte.
Bibliografía
American Heart Association. (2024). Cardiovascular Disease and Diabetes.
Disponible en: https://www.heart.org/en/health-topics/diabetes/diabetes-
complications-and-risks/cardiovascular-disease--diabetes
American Diabetes Association Professional Practice Committee for Diabetes*;
10. Cardiovascular Disease and Risk Management: Standards of Care in
Diabetes—2026. Diabetes Care 1 January 2026; 49 (Supplement_1):
S216–S245. https://doi.org/10.2337/dc26-S010 National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases. (2021).
Diabetes, enfermedades cardiacas y accidentes cerebrovasculares. Disponible







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