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Diabetes y salud del corazón: amar también es cuidarlo

  • Foto del escritor: AsocMexDiabetes
    AsocMexDiabetes
  • hace 2 horas
  • 3 Min. de lectura

LNG EDC Angélica Macías Guzmán

Febrero suele asociarse con corazones, flores y mensajes que celebran el amor y la

amistad. Es un mes que nos invita a pensar en vínculos, afecto y cuidado emocional.

Sin embargo, pocas veces hacemos una pausa para reflexionar sobre el corazón más

allá de lo simbólico. Amar también implica cuidar nuestro corazón en un sentido literal,

especialmente cuando hablamos de diabetes, una condición estrechamente

relacionada con la salud cardiovascular.


Hablar de diabetes y corazón no es para generar miedo, sino para generar conciencia.

Porque así como cuidamos nuestras relaciones, también podemos aprender a cuidar nuestro corazón con educación, pequeñas acciones cotidianas y decisiones que suman bienestar a largo plazo.


¿Qué relación existe entre la diabetes y la salud del corazón?



La diabetes se asocia con un mayor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, que hoy en día son una de las principales causas de muerte en

personas con diabetes. Esto ocurre porque mantener niveles elevados de glucosa en

sangre durante periodos prolongados puede dañar los vasos sanguíneos y los nervios que controlan el corazón. A este daño se pueden sumar otros factores como la hipertensión arterial, el colesterol elevado, el sobrepeso, el sedentarismo y el

tabaquismo.


Es importante aclarar que tener diabetes no significa que inevitablemente se desarrollará una enfermedad del corazón.

El riesgo existe, sí, pero también existen

muchas oportunidades de pr

evención y cuidado.


La diabetes se asocia con un mayor riesgo de desarrollar enfermedades

cardiovasculares, que hoy en día son una de las principales causas de muerte en

personas con diabetes. Esto ocurre porque mantener niveles elevados de glucosa en

sangre durante periodos prolongados puede dañar los vasos sanguíneos y los nervios

que controlan el corazón. A este daño se pueden sumar otros factores como la

hipertensión arterial, el colesterol elevado, el sobrepeso, el sedentarismo y el

tabaquismo.


Es importante aclarar que tener diabetes no significa que inevitablemente se

desarrollará una enfermedad del corazón. El riesgo existe, sí, pero también existen

muchas oportunidades de prevención y cuidado.


El corazón también se cuida con información


Uno de los primeros actos de amor propio es informarse. Conocer cómo está nuestra

salud cardiovascular permite tomar decisiones oportunas. En personas con diabetes,

esto incluye:

  • Monitorear la glucosa de manera regular y buscar mantenerla dentro de las

    metas individualizadas.

  • Medir la presión arterial y dar seguimiento médico si se detectan cifras elevadas.

  • Revisar periódicamente los niveles de colesterol y triglicéridos.

  • Acudir a consultas médicas de seguimiento, incluso cuando todo parece estar

    bien.

  • El manejo de la diabetes no se trata de perfección, sino de constancia. Cada dato es

  • una herramienta para cuidar tu corazón.


Cuidar el corazón también se construye en lo cotidiano


La alimentación juega un papel central en el manejo de la diabetes y en la protección

cardiovascular. Más que seguir dietas restrictivas, se trata de desarrollar una relación

consciente y equilibrada con la comida: priorizar verduras, frutas enteras, leguminosas

y cereales integrales; elegir grasas de mejor calidad como las del aguacate, aceite de

oliva, nueces y pescados; y moderar el consumo de ultraprocesados y azúcares

añadidos. Cuidar porciones y horarios, especialmente cuando se utilizan medicamentos

que influyen en la glucosa, también forma parte de este acto de amor diario. Comer

bien no es un castigo, es una inversión en salud.


El movimiento es otro pilar fundamental. El corazón es un músculo que se fortalece con

la actividad física regular, la cual mejora la sensibilidad a la insulina, ayuda a mantener

la glucosa en rangos adecuados y favorece la salud cardiovascular. No es necesario

realizar ejercicio extenuante: trotar, bailar o realizar una actividad que nos guste de

forma constante puede marcar una gran diferencia, sobre todo cuando se comparte con

personas cercanas.


Asimismo, cuidar nuestras emociones es cuidar nuestro corazón. El estrés crónico

puede afectar tanto la glucosa como la presión arterial, por lo que dormir bien, poner

límites, buscar espacios de descanso y pedir apoyo cuando los necesitamos son

prácticas clave. A esto se suma el seguimiento médico y el uso adecuado de

medicamentos, cuando están indicados. En conjunto, estos cuidados reflejan que el

amor propio también se expresa en decisiones que protegen nuestra salud a largo

plazo.


Recuerda que nuestro corazón no solo siente, también trabaja sin descanso para

mantenernos con vida. En personas con diabetes, merece una atención especial,

informada y compasiva. Este febrero, además de regalar palabras bonitas o detalles

simbólicos, regalémonos hábitos que protejan nuestra salud. Porque amar también es

acompañar, prevenir, informarse y cuidarse. Y porque el mejor gesto de amor hacia

nosotros mismos es apostar por una vida más larga, plena y con un corazón fuerte.



Bibliografía


American Heart Association. (2024). Cardiovascular Disease and Diabetes.

complications-and-risks/cardiovascular-disease--diabetes


American Diabetes Association Professional Practice Committee for Diabetes*;

10. Cardiovascular Disease and Risk Management: Standards of Care in

Diabetes—2026. Diabetes Care 1 January 2026; 49 (Supplement_1):

S216–S245. https://doi.org/10.2337/dc26-S010 National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases. (2021).


Diabetes, enfermedades cardiacas y accidentes cerebrovasculares. Disponible

 
 
 

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