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Educación en Diabetes, el nuevo enfoque que debes conocer si eres profesional de la salud





¿Has valorado formarte como Educadora o Educador en Diabetes?

¿Aún no comprendes bien cuál es el enfoque? o ¿Qué es la educación en diabetes? Esta lectura te ayudará a responder todas tus dudas.


"La educación en diabetes se trata de un proceso de enseñanza-aprendizaje, el cual debe ser interdisciplinario, activo y centrado en las necesidades de las personas

que viven con la condición"


NOS ENFRENTAMOS A UN CONTEXTO CADA VEZ MÁS ALARMANTE


Según la Federación Internacional de Diabetes (Atlas 10° edición, 2021), en el mundo existían, en ese año, un aproximado de 537 millones de personas de 20 a 79 años, viviendo con diabetes.

Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT, 2018), vivían en el país, hasta el 2018, aproximadamente 8 millones 542 mil 718 personas viviendo con esta condición de salud, en el rango de edad de mayores de 20 años. Distintas publicaciones refieren que en México la prevalencia de diabetes va del 10.32% (ENSANUT, 2018) hasta el 15 o 16%, en ese mismo rango de edad.


Se ha sugerido que el 50% de las personas que viven con diabetes desconocen que viven con ella. Es inexorable que México necesita Profesionales de la Salud actualizados y capacitados, incluso sensibilizados, para poder brindar una atención que vaya más allá de establecer un diagnóstico y realizar una prescripción de medicamentos, es necesario evolucionar a una atención centrada en la persona, que sea humana y de calidad. La educación en diabetes es indispensable para poder ejercer bajo este enfoque.

¿CÓMO SURGE LA EDUCACIÓN EN DIABETES?


La práctica de la educación en diabetes surgió en Estados Unidos, alrededor del año 1921 cuando Eliott Joslin, considerado el “padre de la diabetes”, se encargó de capacitar a enfermeras que realizaban visitas domiciliarias a personas con diabetes, para identificar cuáles eran sus hábitos cotidianos y cómo estos impactaban en el manejo de la enfermedad ¿Muy interesante esto, no crees? A esas enfermeras se les llamó “enfermeras itinerantes” y fueron las primeras educadoras en diabetes en el mundo.


Hoy en día se ha construido una visión más amplia y con un enfoque más integrador en diversos aspectos, uno de ellos es que ya se considera que la educación en diabetes es una disciplina con distintos niveles de formación involucrando a profesionales de la salud de áreas como medicina, nutrición, psicología, odontología, oftalmología e incluso QFBs.

"DEJAR DE ATENDER SOLO LA ENFERMEDAD PARA CENTRARNOS EN LA PERSONA

QUE VIVE LA ENFERMEDAD"


La diabetes es una condición muy costosa e incluso compleja de entender para la persona que la vive, requiere de inicio de la aceptación del diagnóstico para poder llevar a la acción el autocuidado necesario, también de un acompañamiento constante del equipo médico para tener un manejo efectivo de diversos parámetros relacionados con la salud como la alimentación, el ejercicio, el estilo de vida, el control de la tensión arterial, la glucosa, el cuidado de los pies, cuidado de los ojos, nivel de lípidos en sangre y por supuesto el reconocimiento de emociones, la salud mental no debe dejarse de lado.


Desde el año 1985, Corbin y Strauss sugerían realizar tres tipos de tareas fundamentales asociadas con el trabajo de vivir con una enfermedad crónica:

a) el manejo médico

b) la modificación conductual

c) el manejo emocional.


Para lograr estas tareas, es necesario que las personas tengan acceso a programas de educación terapéutica y reciban un acompañamiento efectivo en el logro de sus objetivos.

En el año 1997, la Asociación Americana de Educadores en Diabetes (AADE, por sus siglas en inglés) convocó a una fuerza de tarea para identificar los cambios conductuales que una persona con diabetes debe adoptar para vivir una vida de calidad, y fue así como surgieron las hoy llamadas “7 conductas para el autocuidado de la diabetes”:

  1. Alimentación saludable.

  2. Ser físicamente activo.

  3. Toma de medicamentos.

  4. Automonitoreo de la glucosa.

  5. Resolver problemas (prevenir complicaciones agudas como la hipo o la hiperglucemia).

  6. Reducir riesgos (prevenir complicaciones crónicas como la retinopatía, nefropatía, neuropatía y enfermedad cardiovascular).

  7. Afrontamiento saludable.

En el año 2020, este modelo fue revisado y se puso en el centro del modelo al “afrontamiento saludable”, pues hoy sabemos, gracias a Funell y otros autores que, de no atender las condiciones psicosociales de las personas que viven con diabetes antes de promover cambios conductuales para favorecer la adopción de hábitos saludables, no se lograrán adecuadamente los cambios necesarios. Se trata de un acompañamiento circular e interrelacionado, no de un enfoque vertical en el que se dicten las directrices de manera independiente.

En el año 2019, la AADE modificó su nombre al de Asociación de Especialistas para el Cuidado y Educación de la Diabetes (ADCES, por sus siglas en inglés) y propuso actualizar el rol que juegan los educadores en diabetes (ED) para que el acompañamiento ofrecido en el autocuidado y control de la enfermedad sea mucho mejor. Denominó a este proyecto “Proyecto Visión” (Project Vision). A partir de él se promueve que los ED tengan una preparación mucho mejor, más especializada y que se desarrollen nuevas y mayores habilidades para ofrecer una atención de calidad, considerando los retos que suponen el uso de las nuevas tecnologías y la importancia de la prevención del riesgo cardiovascular.


A continuación se enlistan las consideraciones del “Project Vision”:

  1. Impulsar la integración en el enfoque de atención a la salud: integrar aspectos clínicos y de autocuidado.

  2. Atender condiciones relacionadas con la diabetes: obesidad, hipertensión y riesgo cardiovascular.

  3. Centrarse en los comportamientos saludables: bienestar emocional.

  4. Familiarizarse con el empleo de nuevas tecnologías para el autocuidado y acompañamiento de la enfermedad.

  5. Promover la atención centrada en las necesidades de la persona.

  6. Lograr atender un objetivo cuádruple que contemple: calidad, costo, persona y educador.

Este nuevo y más amplio enfoque significa nuevos retos para el ejercicio de la educación en diabetes ya que para mejorar esta práctica se requiere ofrecer una atención integral y colaborativa a partir de un equipo interdisciplinario de profesionales de la salud. También se hace necesario mejorar la preparación relativa a la experiencia clínica para identificar a tiempo los factores de riesgo que pueden complicar la condición, asimismo, mejorar los conocimientos relacionados con la psicopedagogía; todo ello para poder ofrecer un acompañamiento efectivo, centrado en la persona y sus necesidades, que logre disminuir la dependencia médica y mejore la calidad de vida de las personas que viven con diabetes.

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Elaborado por: Dra. MEpS. y EDC. Sarah Rebeca Rosales Baca, Presidente de la Federación de Educadores en Diabetes de México, A. C.



Referencias

  1. ADCES (2019). Project Vision: A vision for the future. Association of Diabetes Care & Education Specialists. Recuperado de: https://www.diabeteseducator.org/about-adces/For-Diabetes-Care-and-Education-Specialists.

  2. ADCES (2020). An Effective Model of Diabetes Care and Education. The Diabetes Educator. Association of Diabetes Care & Education Specialists pp139-160.

  3. Corbin, J. & Strauss, A. (1985). Managing chronic illness at home: three lines of work. Qual Social: 8(3):224–247. [Google Scholar]. Recuperado de: https://link.springer.com/article/10.1007/BF00989485.

  4. Funnel, M. (2006). The Diabetes, Attitudes, Wishes and Needs (DAWN) Study. Clinical Diabetes, 24(4):154-1.




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