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Obesidad y estigma


Por Psic. EDC. Erika Backhoff Allard


La obesidad es una enfermedad crónica, compleja y multifactorial, que se ha identificado como un factor de riesgo para desarrollar diversas enfermedades, entre las principales se encuentra la Diabetes Mellitus Tipo 2 (DM2). (1)

Es importante realizar una valoración psicológica en las personas con obesidad, pues su desarrollo depende de una serie de factores genéticos, fisiológicos, conductuales y ambientales, que varían entre los individuos. (2)


Factores psicológicos relacionados con obesidad y diabetes:


  • Trastornos de la conducta alimentaria

  • Estrés

  • Angustia

  • Ansiedad

  • Depresión

  • Trastornos en la sexualidad

  • Estigma social

La obesidad y la diabetes están asociadas con el aumento de algunas emociones como: angustia, ira, disgusto, miedo y vergüenza, estas emociones están atenuadas por la enfermedad física y favorecidas por la estigmatización social, aunque varían de persona a persona. (3) (4)


Estigma social e importancia del lenguaje adecuado:


Lo que hemos escuchado en la escuela, en nuestra familia, lo que vemos y oímos en la televisión, en la radio, en nuestra sociedad, va construyendo nuestra manera de ver el mundo, así como nuestra manera de pensar y de actuar. Nuestro entorno influye en la manera en la que reaccionamos ante una situación y nos puede ayudar mucho para responder y adaptarnos o puede también ser una barrera y hacer que todo sea mucho más complicado.


Lo usual en la psicología es atribuir los problemas a algo interno de la persona, pero podemos darnos cuenta, si observamos el contexto, de que ahí están las causas de los problemas. Hemos dejado de observar el contexto para poder explicar la conducta.


Si una persona dice o realiza algo que en su contexto ha sido castigado, por ejemplo, hablar sobre sexualidad, es probable que no se siga haciendo o diciendo, por lo tanto, estas conductas se extinguen.


Lo anterior, en cuanto a temas de salud, es preocupante ya que, si el contexto social de una persona no refuerza o peor aún, castiga conductas de autocuidado en salud (por ejemplo: respecto de alimentación y del ejercicio), la persona tendrá más dificultad para cuidarse y apegarse al tratamiento y alcanzar sus objetivos. Cuando una persona con obesidad está intentando llevar una vida más saludable y toda su familia sigue comiendo de la misma manera, siguen sin realizar ejercicio, comprando alimentos chatarra, esto aumentará las dificultades para lograr un cambio. Es importante preguntarnos qué situaciones de nuestro contexto nos están ayudando a lograr nuestros objetivos o nos están limitando para alcanzarlos.


Se asocia obesidad a culpa y todo va hacia la persona que la vive, se le responsabiliza de lo que come, de lo que hace o no hace y pocas veces se habla de otros factores que influyen y, muchas veces, dificultan la respuesta. Un factor muy importante es la familia (donde todos comen con hábitos poco saludables) y la genética.


El lenguaje médico ejerce también una influencia sobre las personas y juega un papel central en la definición de la experiencia y el entendimiento de la condición. El cómo uno mismo escucha e interpreta el lenguaje relacionado con la diabetes tiene un impacto en la percepción que uno tiene de su propia salud y de sí mismo como persona. El estigma relacionado con la salud es un factor psicológico que influye negativamente en la respuesta conductual. Por lo anterior, es importante que utilicemos palabras positivas en nuestro diálogo, basadas en la fuerza, la motivación y la esperanza. (6)

Evitar Gordo / Gordito /Obeso Preferir Persona que vive con obesidad / Persona con obesidad


Ante estas barreras del lenguaje y el estigma asociados con la obesidad, ¿Por dónde empezar? ¿Qué se necesita para superar ese “quiero, pero no puedo”? ¿Cómo hacer para que los demás dejen de decir qué hacer o que dejen de señalar lo malo de una conducta? ¿Habrá una manera de acompañar sin juzgar, sin decir que hacer, sin criticar, pero generando en conjunto una estrategia que ayude a sentirse autónomo y capaz? (7)


¿Qué hay del estigma sobre el cuerpo, la salud y la alimentación?


La cultura de las dietas nos convence de que el camino es: “Si estamos más delgados seremos más felices, más saludables, más sexys e incluso más exitosos”.


Desde la alimentación consciente se promueve la incorporación de hábitos de autocuidado a largo plazo conectados con nuestro cuerpo y sus necesidades físicas y emocionales. Se promueve una alimentación flexible. La consecuencia de esta práctica es que salimos de los bucles todo/nada que nos alejan del autocuidado. (5)


La importancia de la compasión contigo mismo.


Compasión quiere decir ser amables y consolarnos activamente cuando sufrimos. Compasión no quiere decir complacencia o lástima, sino entender que muchas de nuestras acciones son consecuencia de nuestra historia de aprendizaje y, por lo tanto, no debemos castigarnos por ello sino consolarnos. La mayoría de las personas utilizan la autocrítica para motivarse, sobre todo cuando se refiere a incorporar hábitos como la alimentación o el ejercicio. Cuando no conseguimos nuestros objetivos, nos criticamos activamente por ello.


A nadie le gusta oír, cuando no consigue sus objetivos, palabras como “Has vuelto a fracasar, no tienes fuerza de voluntad, eres débil, otra vez no lo vas a conseguir...” Por lo tanto, motivarse desde la autocrítica es motivarse desde el miedo a que aparezcan estos juicios negativos, tanto por parte nuestra, como de los demás. Lo curioso es que, tanto el miedo a la autocrítica como la autocrítica en sí misma, provocan un efecto de amenaza o de estrés en nuestro cerebro, disparando nuestra ansiedad y, por lo tanto, la necesidad de confortarnos precisamente con aquello que queremos controlar, como es la comida, el tabaco, el café. Es un círculo vicioso del que es difícil salir. La buena noticia es que, frente a la autocrítica, podemos recurrir a la mejor estrategia, la autocompasión. (5)


Es importante que, tanto profesionales de la salud como miembros de la familia, conozcan algunos aspectos clave de la entrevista motivacional para lograr cambios de comportamiento en una persona que vive con obesidad. El objetivo de la entrevista motivacional es incrementar la motivación para el cambio hacia un estilo de vida más saludable mediante la exploración y resolución de ambivalencia que esto provoca. (7)


Los principios generales de la entrevista motivacional son los siguientes:


  • Expresar empatía: Escuchar, comprender, aceptar y respetar a la persona, aunque no pensemos igual o hagamos lo mismo. “Entiendo que ha sido un camino largo y difícil para usted, ¿Por dónde le gustaría que empezáramos a hacer un cambio?”.

  • Reconocer las discrepancias: Lograr que la persona reconozca dónde se encuentra y dónde querría estar respecto a una conducta a modificar. “¿Qué pasaría en su vida si usted no tuviera obesidad?” “Me dice que ha sido difícil hacer un cambio ¿Cree que podríamos intentar comenzar algo nuevo ahora?” “¿Qué tan importante es para usted bajar de peso?”

  • Evitar argumentar y discutir: Los intentos de convencer a la persona pueden ser contraproducentes (generan resistencia psicológica). No dar información de más, en todo caso preguntar si la requiere. “¿Qué tendría que pasar para que empiece a hacer ejercicio?

  • Trabajar las resistencias: La resistencia es común y normal, es importante identificarla y fluir con ella. Sugerir nuevos puntos de vista sin imponer. “Ha mencionado que tiene algunas preocupaciones que lo llevan a comer. Hábleme más de eso”. “Nadie puede comer saludablemente por usted, tiene razón, es realmente su decisión”. “Lleva muchos años así, tal vez tenga razón y no sea buena idea cambiar por ahora, si lo que realmente quiere es seguir igual”.

  • Apoyar y fomentar la autocrítica: Expresar confianza en la posibilidad de cambio. Promover esperanza dentro de las posibles alternativas a cumplir. “Esa vez que logró bajar de peso ¿Qué hizo específicamente? Podríamos intentar algo similar de esa ocasión”. (7)


Para utilizar estos principios es importante: Hacer preguntas abiertas y tener una escucha activa. Utilizar la entrevista motivacional permite alcanzar una mejor comprensión de los problemas de la persona con obesidad y mejorar la adherencia al tratamiento y cambios en el estilo de vida. (7)


Momento presente y autocuidado


Cuando perdemos la capacidad de vivir el momento presente, perdemos la capacidad de ser conscientes de nuestras necesidades físicas y emocionales. Ser conscientes de nuestras señales de hambre, de plenitud, de satisfacción, de nutrición, de descanso, de placer, de ocio, de conexión, de seguridad, etc. Solo puede ocurrir en el momento presente y por supuesto, es la única oportunidad para atenderlas. Cuando estamos inmersos en la cultura de la dieta, la mente vaga continuamente en un intento de ajustar nuestro comportamiento en lo que se supone que tiene que ser una persona que “come bien”, intentando hacer lo correcto, lo más sano, lo que nos adelgaza desvinculándonos de nuestras necesidades. “Cuando esté delgada seré más feliz, el lunes ya me pondré, en enero, en septiembre..."


La práctica de atención consciente es la habilidad de ser conscientes de nuestras sensaciones físicas, pensamientos, emociones con aceptación y sin juicios. Nos da la oportunidad de responder a los desafíos de nuestro día a día en lugar de pasar nuestras vidas reaccionando en base a nuestros patrones aprendidos. Cualquier momento y situación pueden ser buenos para empezar a practicar la habilidad de darse cuenta de lo que está sucediendo dentro y fuera nuestro y ser más capaces de tomar decisiones que apoyen nuestra salud y autocuidado. Aunque probablemente nuestra mente nos diga que no es suficiente, son las pequeñas acciones diarias que pueden ayudarnos a cuidarnos porque nuestra mente entenderá que son fáciles de incorporar. Lo importante es tratar de practicar para estar en el momento presente desde un lugar de no-juicio, aceptación y amabilidad.


La salud es mucho más que un número en la báscula. (5)


Maneras de llevar una alimentación consciente:

  • Dedicar 5 minutos para tomar un té de forma consciente.

  • Cocinar siendo consciente del olor de la comida a medida que se va cociendo.

  • Dedicar unos minutos a comer algo con atención plena, siendo consciente de lo que experimentan tus sentidos (boca, olfato, vista, tacto…) al comerlo.

  • Empezar a ser conscientes de las sensaciones físicas que acompañan el hambre y la plenitud al comer. (5)


Recordatorios para cambiar hábitos a favor de nuestra salud:


  • Céntrate en un solo hábito a la vez, y como máximo intenta incorporar tres nuevos hábitos.

  • Recuerda empezar por algo que te guste, pero que no te resulte muy desafiante o estresante.

  • Establece una señal bien clara para tu hábito: cuando lo harás y qué necesitas para ello. Puedes hacer un plan semanal y ponerlo en tu agenda como una actividad más. Y este plan puede consistir en algo tan sencillo como caminar 15 minutos al salir del trabajo.

  • Establece una rutina clara: en qué va a consistir ese hábito y cuánto tiempo te va a llevar. Si nos referimos a caminar, puedes establecer un número de minutos o contar pasos. Mientras lo hagas y una vez realizado, trae a tu consciencia la recompensa que supone para ti. Es importante que la recompensa sea inherente al hecho de hacer ese hábito y no solo asociada a lo que vas a conseguir con ello en un futuro (como perder peso).

  • Recuerda que centrarte en el momento presente aumenta directamente la recompensa. En el caso de hacer ejercicio puedes enfocarte en el placer al realizarlo, darte cuenta de cómo tu mente se despeja, cómo te ayuda a soltar estrés, cómo tu cuerpo se siente mejor. (5)


​​“Cada vez que falles, practica la autocompasión. Es decir, sé amable contigo mismo y no te juzgues, porque no es fácil crear nuevos caminos en nuestro cerebro, requiere persistencia y muchas veces la vida no nos lo pone fácil.” (5)



Referencias


  1. Rivera Ja, Colchero Ma, Fuentes Ml, González T, Aguilar Ca, Hernández G, Barquera S (Eds.). (2018). La obesidad en México. Estado De La Política Pública Y Recomendaciones Para Su Prevención Y Control. Cuernavaca: Instituto Nacional De Salud Pública.

  2. Cormillot A, Fuchs A. (2002). Obesidad y Dismorfofilia: Otro Punto De Vista Sobre Una Enfermedad Crónica. Revista Actualidad Psicológica. 300:1-12.

  3. Chandler E, Rovira Bernardo. (2002). Obesidad: Aspectos Etiológicos, Psicopatológicos y Sociales. Revista Actualidad Psicológica. 298: 19-22

  4. Pasco J, Williams L, Jacka F, Brennan S, Berk M. (2013). Obesity And The Relationship With Positive And Negative A Ect. Aust N Z J Psychiatry. May;47(5):477-82. Doi: 10.1177/0004867413483371.

  5. Hurtado, M. (2019). 6 Artículos Preferidos Para Empezar El Año Libre De Dietas Y Practicando Un Autocuidado Sostenible Y Respetuoso. Cultivando Bienestar., 1–70.

  6. Backhoff, E, Rivera, N. (2018). Viviendo Sanamente con Diabetes. Content Ed, S.A De C.V: Ciudad De México.

  7. García, E., Rodríguez, M., & Vázquez, V. (2017). Manual De Obesidad. Una Oportunidad Para Mejorar La Salud De Mi Paciente. Permanayer. Pp 109- 124.


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