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¿Qué pasa si dejo de inyectarme la insulina?

Actualizado: 4 ene



Dejemos claro ¿Cuándo se requiere de inyecciones de insulina?


  • Diabetes tipo 1: La diabetes tipo 1 es una condición autoinmune, es decir, las células del páncreas que se encargan de producir insulina (células beta) son destruidas por un proceso que aún no se conoce con precisión. La destrucción de las células beta tiene como consecuencia una secreción nula de insulina, por ende, las personas con diabetes tipo 1 deben utilizar insulina diariamente durante toda su vida.


  • Diabetes tipo 2: En el caso de la diabetes tipo 2 no hay una destrucción autoinmune de las células beta, pero sí hay una secreción deficiente acompañada de una incapacidad de las células por responder adecuadamente a las acciones de la insulina, lo cual se conoce como “resistencia a la insulina”. Ambas situaciones (secreción deficiente + resistencia a la insulina) son la base de la diabetes tipo 2. En este tipo de diabetes el tratamiento va cambiando con el tiempo e incluye diversos medicamentos orales (pastillas) y, en algunas circunstancias, se recurre al uso de fármacos inyectables, como los llamados “agonistas de GLP-1” y la insulina.


  • Diabetes gestacional: Este tipo de diabetes es la que se detecta durante la semana 24 y 28 de gestación. Para evitar complicaciones en la madre y en el bebé, es imprescindible que se mantenga un control estricto de la glucosa durante todo el embarazo, para lo cual puede ser necesario el uso de insulina. La aplicación de insulina durante el embarazo es segura y de mucha utilidad para mantener la glucosa dentro de los rangos adecuados y evitar complicaciones.


En cualquier caso, ya sea diabetes tipo 1, diabetes tipo 2 o diabetes gestacional, la aplicación de insulina debe realizarse con una técnica correcta, asimismo, se requiere de una adecuada conservación y de que se sigan las dosis y los horarios de administración indicados por el médico.


En ocasiones, algunas personas no se administran la insulina debido a diferentes situaciones, por ejemplo, falta de recursos económicos, olvidos y falta de aceptación del tratamiento, pues el hecho de tratarse de inyecciones ocasiona temor. Sin embargo, es muy importante mantener adecuadamente el tratamiento y no dejar de aplicarse la insulina, pues esto podría ocasionar complicaciones a corto y a largo plazo.


¿Cuál es la función de la insulina?


La glucosa se obtiene a través de los alimentos que consumimos y es la principal fuente de energía de nuestro cuerpo, sin embargo, para que se produzca dicha energía, es necesario que la glucosa ingrese en las células, ya que es ahí en donde, a través de varios procesos bioquímicos, se producirá la energía que nos permite realizar nuestras actividades diarias.


Para que todo o anterior suceda es indispensable la acción de la insulina, pues es esta quien permitirá la entrada de la glucosa en las células. Cabe mencionar que la insulina es una hormona anabólica, es decir, tiene funciones de formación, de almacenamiento y de mantenimiento de los tejidos, por ejemplo, la formación de proteínas (que sirven para formar y reparar tejidos) y el almacenamiento de las grasas para la producción de energía.


Cuando no hay insulina o cuando su secreción es deficiente, como sucede en la diabetes, la glucosa no puede ingresar en las células, por lo tanto, no habrá producción de energía y el cuerpo no podrá funcionar adecuadamente, además, la glucosa se quedará en la sangre ocasionando que sus cifras se eleven (hiperglucemia).


La insulina que se administra a través de inyecciones funciona como un sustituto de la insulina que el cuerpo no puede producir cuando se vive con diabetes y es un excelente recurso para lograr las metas glucémicas.


Los objetivos del tratamiento con insulina son:

  • Eliminar la sintomatología.

  • Mantener la glucosa en rangos óptimos.

  • Prevenir las complicaciones agudas.

  • Prevenir el desarrollo de complicaciones crónicas.


Cuando la insulina no se administra adecuadamente o deja de administrarse definitivamente o durante periodos prolongados, la glucosa no podrá ser regulada adecuadamente, lo cual puede tener como consecuencia:


  1. Hiperglucemia: Recuerda que, si no hay insulina, la glucosa no ingresará a las células y se quedará en la sangre, ocasionando que sus niveles suban.

  2. Síntomas de la diabetes: La hiperglucemia puede desencadenar la manifestación de los síntomas de la diabetes, como son: Orinar abundantemente, tener mucha sed y mucho apetito, cansancio y pérdida de peso inexplicable.

  3. Complicaciones agudas: Cuando la glucosa aumenta demasiado se corre el riesgo de desarrollar un cuadro que evoluciona en pocos días y que requiere de hospitalización para su tratamiento:

4. Cetoacidosis diabética: Suele presentarse en personas con diabetes tipo 1. Debido a la ausencia de insulina, las grasas sufrirán de un proceso de degradación que culminará con la formación de unas sustancias llamadas “cuerpos cetónicos” que, junto con la hiperglucemia, desencadenarán un cuadro llamado “cetoacidosis diabética”. Dicho cuadro se caracteriza por presentar, además de los síntomas de la diabetes, dolor abdominal, náusea, vómito, respiración rápida y profunda, deshidratación y aliento a manzanas en descomposición (aliento cetónico). La cetoacidosis diabética puede poner en riesgo la vida de la persona, por lo que debe tratarse rápidamente en un hospital.


5. Estado hiperglucémico hiperosmolar no cetósico: Se presenta en personas con diabetes tipo 2 y se debe a hiperglucemia ocasionada por no administrarse la insulina y/o no tomar las pastillas para la diabetes. Esta situación también pone en riesgo la vida y debe tratarse en un hospital. Quienes la desarrollan manifiestan síntomas de la diabetes, pero también pueden tener deshidratación severa, confusión mental y pérdida del estado de conciencia.


6. Complicaciones crónicas: Este tipo de complicaciones, a diferencia de las agudas, se desarrollan lentamente con el paso del tiempo (años). La hiperglucemia crónica causa daño en los diferentes tejidos del cuerpo, ocasionando complicaciones que ponen en riesgo la integridad y la vida de la persona. Las complicaciones crónicas son:

  • Retinopatía diabética: Daño en los ojos que puede ocasionar pérdida de la visión.

  • Nefropatía diabética: Daño en los riñones.

  • Neuropatía diabética: Daño en los nervios del cuerpo, especialmente en las piernas y en los pies, ocasionando pie diabético.

  • Enfermedades cardiovascular: Daño en los vasos sanguíneos del corazón, lo que ocasiona infartos.

  • Enfermedad cerebrovascular: Daño en los vasos sanguíneos del cerebro, lo que ocasiona eventos vasculares cerebrales, comúnmente llamados “embolias”.


Como puedes ver, dejar de utilizar la insulina puede tener consecuencias serias a corto y a largo plazo, por lo que es muy importante que no dejes de administrarla y sigas las recomendaciones de tu médico en cuanto a las dosis y los momentos de administración. También es muy recomendable que te acerques a un educador en diabetes para que te enseñe la técnica correcta de inyección para aplicar la insulina correctamente y que las dosis se aprovechen de manera óptima y no te causen dolor.


Recuerda: La insulina es vida y es una excelente herramienta para el manejo de la diabetes, sin ella podrías desarrollar complicaciones. ¡No dejes de ponértela!



Referencias:

  1. Pérez Pastén E., Educación en diabetes, Manual de apoyo para el educador en diabetes. Tomo 2. Aspectos educativos, México, 2018.

  2. A. González Pedraza Avilés, et al.: Adherencia al tratamiento en pacientes con DM2 descontrolados. Revista Mexicana de Endocrinología, Metabolismo & Nutrición. 2015;2

  3. American Diabetes Association Professional Practice Committee. 2. Classification and diagnosis of diabetes: Standards of Medical Care in Diabetes—2022. Diabetes Care 2022;45(Suppl. 1): S17–S38.

  4. Backhoff, E., Rivera, N. (2018). Viviendo sanamente con diabetes. Asociación Mexicana de Diabetes.

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